jueves, 2 de junio de 2011

Especulando con la Vida

Esta tarde, mientras me deleitaba con un sándwich de lo más normal, he visto en las noticias un reportaje que me ha dejado algo impactado. Esta noticia denunciaba que el encarecimiento de los alimentos ha empujado a la pobreza a más de 44 millones de personas. Además de provocarme cierta indignación con el sistema capitalista en el que vivimos ha conseguido que me sentara mal el bocadillo, pero lo más curioso e inaudito ha venido después. Al parecer, los culpables de este encarecimiento son los grandes bancos y empresarios que especulan con los valores de determinados productos básicos para luego jugar a la bolsa y llenarse los bolsillos de sus trajes de “Gucci” con grandes fajos de billetes mientras contemplan desde sus asientos de piel de armiño colorado como el indigente de turno rebusca en el contenedor una manzana podrida que echarse a la boca. El “neocapitalismo” ha empezado derrapar y no para de trompear arrasando todo lo que encuentra a su paso. Estos capitalistas desmedidos y en cierto modo feudales, están empezando a desbrozar el planeta con la única intención de aumentar sus cuentas bancarias. Estoy seguro que muchos de ellos tienen tanto dinero que nunca podrán llegar a gastarlo y esto me provoca una terrible urticaria en el lóbulo frontal.

El sistema económico esta caducado y empieza a oler a podrido. Estos señores, por llamarlos de algún modo, han cruzado el límite del sentido común y han empezado a comportarse como auténticos caciques feudales y el pueblo empieza a estar ya cansado y ha empezado a salir de la cueva.
El viento trae aires de cambio y pronto veremos los resultados.
Aires de cambio


miércoles, 9 de febrero de 2011

HASTA SIEMPRE

Hasta siempre es lo que se le suele decir a alguien cuando no lo vas a ver más. Eso fue lo que te dije después de ver como nos decías adiós con la mirada fija en el otro mundo. Adiós abuelo, Jacinto García, alias “el penicilina”, por que tenias arreglo para todo. Ha sido un placer haber pasado todo este tiempo contigo, haber compartido muchos momentos buenos y malos. Adiós a tu sonrisa amplia a pesar del paso de los años y a tu manera de ver la vida. Siempre decías que te hubiera gustado escribir un libro de tus vivencias, del Pozo de la Peña, de sus gentes, sus ventas, sus campos, etc…, no se si algún llegaré ha hacerlo, pero de momento voy a contar al mundo quien era Jacinto García.

Jacinto García era una persona excepcional, que recibió el don de la paciencia y se desvivía por ayudar a la gente. De familia humilde se crió entre campos de trigo y cebada y ayudaba a su padre en las tareas del campo hasta que empezó como aprendiz en una herrería, pronto destaco entre los demás y comenzó desarrollar su ingenio. Herrero, albañil, fontanero, agricultor, fotógrafo, ferroviario, zapatero, relojero, era todo un portento. Con los años empezó a trabajar en una central hidroeléctrica en Tolosa, cerca de Alcalá del Jucar realizando tareas de mantenimiento. Hasta que tuvo residencia en las viviendas de la central, recorría la distancia desde Chinchilla hasta Tolosa en bicicleta, más de 30 km. Para aprovechar el viaje iba por los diferentes pueblos y aldeas que salían a su paso haciendo “retratos” con su vieja maquina de fotos. Fue la primera bicicleta que recorrió los caminos del jucar y era bien conocido y apreciado entre los lugareños, que a pesar del paso de los años doy fe que todavía los más viejos hablan de él.

Fueron muchas las vivencias y relatos que me has ido trasmitiendo durante esas largas sobremesas, sentado en tú sillón con tu recuelo de café con un chorrito de anís que saboreabas muy despacito como si fuera el mejor de los cocteles.

Me encantaba escucharte como relatabas con todo lujo de detalles cada una de las anécdotas, era como una película en blanco en negro, que luego me servían para presumir delante de mis amigos. Como en aquella ocasión al comienzo de la guerra civil que desmontaste la vieja camioneta de tu tío, pieza a pieza para evitar que fuera confiscada por el bando republicano. O cuando escondiste el sueldo de todos los empleados de la fábrica, evitando así que también fuera decomisado. El tiempo pasó y marchaste a la guerra casi por obligación militando en el bando republicano que por aquellas fechas estaba encargado de la defensa de Madrid. Gracias a tú ingenio y habilidades técnicas un mando se fijo en ti y te puso a dar clases de radiotelecomunicaciones. El destino te libro de la primera línea de fuego, aunque las penurias fueron para todos por igual. Recuerdo que me contabas que hacíais aceite de manera muy artesanal que luego os servia como moneda de cambio para obtener otros productos, y aquella vez que fuiste a ver a tus paisanos a las trincheras y topaste con un nido de ametralladoras que casi te vuelan la cabeza, quedando agazapado durante horas tras un puñado de piedras. Aunque no te dieran ninguna medalla por haber echo algo destacable para mi serás siempre todo un héroe. O cuando os apresaron en Madrid y os recluyeron en el Santiago Bernabeu y pudiste sobrevivir gracias a la colaboración de tus paisanos, hasta que un día te colaste en una avalancha de gente y pudiste escapar, montarte en un tren de mercancías y saltar en marcha como un forajido antes de llegar a la Estación de Chinchilla donde la Guardia Civil te estaba esperando.

Y él tiempo paso, y te casaste con mi abuela Consuelo, que seguro estaba ansiosa por reencontrarse contigo y tenerte a su lado por siempre. Entonces vinieron los hijos, Vicente y Jose Teófilo, y aquella hijita que falleció con pocos meses, que seguro que hubiera sido una tía estupenda pero una mala enfermedad se la llevo. Y luego los nietos y después los biznietos, y tu siempre estabas allí, a nuestro lado, desviviéndote por que no nos faltara de nada, con el coche de acá para allá, recogiendo, llevando, comprando, nunca escuche un no por respuesta. Te vamos a echar todos mucho de menos, pero tú ya estabas muy cansado, tu cuerpo ya no te respondía y eras muy consciente de que el momento de marchar se acercaba. Me hubiera gustado tenerte un poco más, a mi lado, que hubieras podido conocer a mis hijos, pero te aseguro que les hablare de ti para que sepan el abuelo que tuve y lo orgulloso que me siento de él. Nunca te olvidare. Hasta siempre abuelo.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Mini Yo Clandestino

Si, anoche, por fin pillé a ese ser extraño, pequeño y de color grisáceo que se esconde debajo de la cama. Estire el brazo y lo agarre de una pierna, tire de él hacia fuera y lo saqué para siempre de mi vida. Cada vez que intentaba cogerlo corría a esconderse entre las sombras y ya no había manera de atraparlo. Siempre estaba dándome la tabarra con lo mal que me iban las cosas y cuando le contestaba se reía de mi y me sacaba la lengua. Me golpeaba una y otra vez con palabras llenas de odio y rencor. Un día espere agazapado detrás de una puerta a ver si conseguía cogerlo, pero se escabullo tirándose de cabeza a la taza del wc. Estaba cansado, siempre andaba molestándome y estaba deseando pillarlo para meterlo en un tupperware, coger el coche, conducir hasta un acantilado y desde allí lanzarlo al mar, para que conociera el sabor de la derrota. Ahora ya no esta, aunque por el momento no me puedo fiar, tal como se fue algún día puede volver así que tengo que estar alerta. Voy a colocar trampas por toda la casa, de esa forma me siento más seguro.
Adiós Mini Yo Clandestino, hemos pasado muchas cosas juntos pero creo que ha llegado el momento de despedirnos, espero que te vaya muy bien y que seas muy feliz en tu nueva vida junto a los peces. Disfruta de tus merecidas vacaciones.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

La Teoría de la Tortilla de Patatas

Desarrollar una idea no es algo fácil, sobre todo si tu capacidad para resolver conflictos es una colección de multas de la zona azul, olvidadas en la guantera del coche, ordenadas por fecha y atadas con una gomita de plástico. Vas acumulando tareas que algún día seguro que acabaras, escapando de la caverna y de las cadenas que atan tu ser en una celda de cartón piedra. Olfateas la felicidad pero no sabes que sabor tiene por que no dejas de plantearte mejoras para desenvolverte y obtener beneficios de cualquier ámbito.

Después de una serie de investigaciones y pruebas de alquimia creo que he resuelto el problema. La misma cantidad de huevos que de patatas, y tener la maestría para dar la vuelta y caminar de espaldas sin mirar al frente, esquivando obstáculos, realizando trucos y giros maestros para obtener la puntuación más alta del jurado. Resulta sencillo, simplemente no pienses, no divagues y céntrate en el objetivo, trabaja como un francotirador apuntado a su presa y no la dejes escapar, dispara, se rápido y obtendrás un buen resultado.

La misma cantidad de huevos que de patatas, es fácil, solo tienes que acabar con el antihéroe que te acompaña a todos lados, que espera agazapado para devolverte al pozo de un plumazo. Ese que te habla y te recuerda lo mal que haces las cosas, que te lleva a una espiral de perdición y penuria, que te mira a los ojos cuando te observas al espejo y respira a la vez que tú para consumir la mayor cantidad de oxigeno.

La misma cantidad de huevos que de patatas, ese es el truco.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Mascullando palabras

El día transcurre algo decelerado, renuevo mis pensamientos una y otra vez, formateando mi mente en busca de alguna idea que poder desarrollar. Estoy en blanco. Busco inspiración mirando a un punto fijo, pero nada, todo sigue igual. Pongo algo de música, preparo un té y vuelvo a sentarme intentando desarrollar esa teoría que me aclare de una vez por todas el porque, el cuando y el como. Cojo bolígrafos de colores, una hoja de papel y desarrollo un esquema de mi existencia, en rojo. Parto siempre de un mismo punto pero me pierdo entre la cuadricula de mi vida. Resumo mi devenir en un post-it y lo pego en la puerta de la nevera, quizás satisfaga mis ansias de conocimiento con un yogurt natural. Vuelvo a sentarme y busco teorizar sobre la armonía natural de las cosas, todo esta predestinado o es fruto de la casualidad, nacemos o nos hacemos. Lamentablemente somos el resultado de una serie de experiencias que un día marcaron nuestro destino, generadas por factores intrínsecos que propician ciertos comportamientos y reacciones físicas. Cuanto más sensible seas a los acontecimientos pasajeros, mas probabilidades tendrás de desarrollar enfermedades psicológicas en el futuro. Pensar no ayuda a ser feliz, lobotomizarse al despertar resulta de mucha utilidad para afrontar la jornada, un escollo más superado. Despedazarse es muy fácil cuando uno no tienes ganas de continuar teorizando sobre futuro, lo difícil es desarrollar un método que resulte eficaz para afrontar el día a día. Pasajero número 13, pasillo, en un vuelo con el destino algo confuso. Redundar en el pasado no tiene mucho sentido cuando eres fiel a tus principios, pero cuando eres voluble como un explosivo casero provoca detonaciones controladas en el bulbo raquídeo. Resetear es sencillo, solo tienes que saber pulsar el botón adecuado y todo volverá a ser como antes, libre de virus sociales y plaguicidas que una vez envenenaron tu mirada. Todo es cuestión de fuerza de voluntad. Me giro y vuelvo a ver el post-it de la nevera, bien, creo que esta cambiando de color, vamos por el camino correcto.